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Carrefour Flash: opiniones sobre esta tienda autónoma y el comercio minorista conectado

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Carrefour ha anunciado la apertura de su tienda independiente «Flash» en el 11 de la avenida Parmentier en París, y esta tienda conectada promete comprar en 10 segundos y pagar en 10 segundos. Es la primera tienda Carrefour «Flash» y ha sido creada con la start-up americana AiFi y su tecnología concentrada. Descubre en este artículo una presentación de esta tienda autónoma y una reflexión tecnoescéptica sobre el futuro del comercio minorista.

Carrefour Flash: tecnología concentrada

La tienda Carrefour Flash es resultado de la conversión del tráfico peatonal que ya dominaba Carrefour en el número 11 de la avenida Parmentier, donde hay un pequeño local (50m²) en el que operaban 4 empleados.

Se eligió la tecnología de reconocimiento y seguimiento de la empresa AiFi para conectar la tienda y hacerla autónoma gracias a:

  • 2.000 sensores
  • 60 cámaras

Las cámaras están en el techo y permiten seguir los movimientos de los clientes. AiFi y Carrefour aseguran que esta tecnología respeta la privacidad y la GDPR ya que cada visita es representada por un avatar, por lo que no se grabaría la imagen de los clientes. La experiencia del cliente propuesta es así significativamente distinta a la Amazon Go o, en general, a las de las tiendas equipadas con la tecnología Just Walk Out de Amazon.


 

Un marketing mix mejor

Transformar un local de venta tradicional en una tienda autónoma conlleva sus propios retos tecnológicos (y financieros) y abre la puerta a nuevas oportunidades. Una de ellas, que ya habíamos destacado en nuestro análisis de la tienda Starbucks / Amazon Go, es un marketing mix mejorado. Gracias a la potenciación, el local puede aprovecharse mejor y, sobre todo, abastecerse mejor. La variedad, un componente del producto del marketing mix, puede ser más amplia para la misma superficie, un factor que pertenece a la satisfacción del cliente.

Los trabajadores pueden entonces ser reubicados a otras actividades con un valor añadido mayor. En Carrefour, los 4 empleados están ahora a cargo de servicios relacionados con el flujo peatonal, la zona de los vegetales, la reposición de Carrefour Flash, y la atención al cliente.


El caso de Carrefour Flash solo refuerza mi convicción de que la carrera por el progreso tecnológico contribuye a la deshumanización de nuestra sociedad.



La promesa de las compras rápidas: ¿progreso?

La promesa de Carrefour Flash en términos de la experiencia del cliente puede resumirse con 10/10: 10 segundos para comprar, 10 segundos para pagar. Para cumplir esta promesa, los 50 metros cuadrados de la tienda han sido equipados con 60 cámaras, 2.000 sensores, y metros de cables. Los terabytes de datos generados se enviarán a unos servidores que seguramente se encuentren a kilómetros de distancia antes de volver «procesados» por esa misma ruta. Ese flujo continuo de datos es la cara oculta del comercio conectado; la máquina sustituye al hombre, pero los costes (medioambientales) ocultos son enormes. En efecto, la alimentación de las granjas de servidores consume mucha energía.

También es legítimo preguntarse si la promesa de una compra más rápida, sin interacción humana, representa un progreso real, un tema que ya traté en este artículo. El caso de Carrefour Flash solo refuerza mi convicción de que la carrera por el progreso tecnológico contribuye a la deshumanización de nuestra sociedad. ¿Qué progreso existe en hacer tu compra en 20 segundos? ¿Somos mejores seres humanos si nos ahorramos unos cuantos segundos al comprar? Yo no lo creo.

Metropolis Fritz Lang

En la película Metrópolis de Fritz Lang, una máquina infernal se alimenta de seres humanos.


La digitalización nos está transformando… ¿a mejor?

El hombre es un animal gregario; está en su naturaleza, pero la frenética carrera para digitalizar nuestra sociedad lo está cambiando. Veo que la tecnología al principio unió más a los seres humanos. El desarrollo de los medios de comunicación, la democratización del transporte motorizado y la emergencia de las comunicaciones electrónicas en la década de los 90 unió a la gente, tanto física como virtualmente. Pero ahora la tecnología distiende el vínculo entre humanos. Se está animando a la gente, bajo el pretexto de mejoras en la eficiencia a corto plazo, a dejar de lado las interacciones con sus iguales.

Y lo que es más importante, el rendimiento ganado solo puede ofrecer una ventaja competitiva transitoria a las empresas que lo prometen. El coste financiero de la tecnología no hará más que disminuir, y dentro de poco la promesa de 10/10 se convertirá en la norma. Tal y como pasó con la máquina infernal de Metrópolis, la tecnología esclavizará a los humanos, volviéndolos dependientes. Llegados a ese punto solo podremos culparnos a nosotros mismos y a nuestra memoria mientras recordamos la fugaz imagen de los coetáneos que conocimos en el pasado.

 

 

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