Dark stores: análisis cuantitativo y perspectivas

Las dark stores han materializado la edad de oro del comercio rápido. En este artículo, repaso su rápida implantación en toda Europa, analizo las últimas cifras y me pregunto cuál es su lugar en la cadena de suministro moderna.

Dark stores: análisis cuantitativo y perspectivas

El comercio alimentario urbano ha conocido numerosos sobresaltos tras la crisis Covid. Tras 2020, los dark stores se multiplicaron en los centros urbanos al mismo ritmo que el quick commerce. Los dark stores, estos micro-almacenes urbanos invisibles al gran público, encarnaron una de las mutaciones más profundas del sector de la distribución. En este artículo he querido volver sobre el nacimiento de este pilar controvertido de la supply chain moderna que debía resolver el problema del “last mile”, e interrogarme sobre su futuro. Si los dark stores urbanos desaparecieron al mismo tiempo que el quick commerce, los desafíos del “last mile” permanecen. Este análisis se realiza a la luz de los estudios que nuestro gabinete realiza todo el año sobre el sector del retail por un lado, y sobre el de la logística por otro.

Contacte al gabinete IntoTheMinds

Lo esencial a recordar

  • 150 a 300 m²: superficie media de un dark store urbano (2020–2021)
  • 1500 a 3000: número de referencias ofrecidas en un dark store estándar
  • 40€: cesta media del quick commerce ultra-rápido entregado vía dark store
  • 400 a 550: pedidos diarios por dark store
  • 3 a 4 minutos: tiempo medio de preparación de un pedido en dark store (media 2021)
  • 5 a 15: número medio de colaboradores por dark store durante la fase de expansión del modelo (en 2021)
  • -29: Net Promoter Score de la entrega alimentaria en Francia durante la crisis Covid
  • 41%: parte del último kilómetro en el coste total de la supply chain (2018)
  • 55%: consumidores que en 2018 estimaban que una entrega en menos de dos horas aumentaría su fidelidad
  • 61%: consumidores que en 2018 juzgaban la entrega el mismo día más fidelizadora que la ultra-express
  • 1,5% a 4%: margen neto medio del e-commerce alimentario
  • -30% a -50%: márgenes EBITDA observados en actores del quick commerce en fase de crecimiento (2021)
  • 1,8 mil millones de euros: inversiones realizadas en start-ups de entrega alimentaria (2021)

La emergencia de los dark stores durante la crisis sanitaria

El año 2020 marca un punto de inflexión decisivo en la historia del comercio alimentario francés. Mientras los sucesivos confinamientos trastocan nuestros hábitos de consumo, un crecimiento del +32% de las ventas online transforma de forma duradera el paisaje comercial. La entrega de alimentos a domicilio salta un +45% en un año. Lo que era un modelo marginal se convierte en la norma. Ahora los consumidores prefieren que les entreguen en lugar de ir a un punto de venta. Es en este momento bisagra donde se ancla el nacimiento de los dark stores.

Esta explosión de la demanda revela rápidamente los límites de las infraestructuras existentes. Durante los picos de la crisis sanitaria, los plazos de entrega se disparan. A veces hay que esperar hasta 10 días para recibir el pedido. Los modelos clásicos tienen dificultades para absorber esta demanda inédita, o simplemente son incapaces. El Net Promoter Score de los servicios de entrega alimentaria cae a -29 en Francia, el peor puntaje entre los países estudiados, muy por detrás de Estados Unidos (+9) o incluso Alemania (-13). La insatisfacción del cliente es por tanto un segundo terreno fértil donde los dark stores pueden florecer.

Paradójicamente, esta crisis logística coincide con una toma de conciencia de los consumidores: cuando la experiencia funciona, el 82% la recomienda y el 74% aumenta sus gastos en torno al 12%. Más significativo aún: el 55% declara que una entrega en menos de dos horas reforzaría su fidelidad. Es precisamente sobre esta promesa de rapidez donde nacen los dark stores.

Sobre el papel, todos los ingredientes del éxito están presentes. En el resto del artículo veremos que no todo salió como estaba previsto.

Anatomía de un dark store

Un dark store es ante todo una apuesta por la eficiencia. Estos micro-almacenes urbanos, generalmente entre 150 y 300 m², cambian el enfoque tradicional del comercio de proximidad. A diferencia de los supermercados clásicos que ofrecen entre 10.000 y 17.000 referencias, los dark stores se concentran en un surtido voluntariamente limitado de 1.500 a 2.500 productos. Estos productos se seleccionan para corresponder a hábitos de consumo ultra-locales. Te das cuenta inmediatamente del reto: siempre tener en stock lo que los consumidores desean en menos de 15 minutos, optimizando al mismo tiempo inventario y existencias.

La organización interna de estos espacios obedece a una lógica de eficiencia: hay que aumentar constantemente la cadencia de preparación. El tiempo de picking puede reducirse a 3 o 4 minutos por pedido. Un dark store puede por tanto tratar entre 100 y 400 pedidos diarios. Esta eficiencia operativa se traduce en la cesta media. Los estudios la habían estimado inicialmente en 25 euros y en la realidad alcanza a menudo los 40 euros. La viabilidad del modelo mejora por tanto teóricamente.

Pero más allá de las cifras, lo que los dark stores encarnan es una redefinición del comercio urbano. Transforman el acto de compra en un proceso desmaterializado, donde la proximidad física del stock prevalece sobre la experiencia en tienda. Este enfoque responde a las expectativas de una clientela urbana apresurada, acostumbrada a servicios digitales instantáneos y dispuesta a pagar por la comodidad. Un poco como las tiendas autónomas, el quick commerce responde pues, a través de sus dark stores, a una demanda muy específica de los consumidores.


En el pico del quick commerce, algunas marcas abrían un dark store cada 2 días.


La expansión geográfica de los dark stores sigue la del quick commerce

La expansión de los dark stores fue brutal. En solo 4 meses algunos actores del quick commerce abrieron hasta 50 dark stores en más de 18 ciudades europeas. Esto correspondía a un ritmo medio de una apertura de dark store cada 2 días. En París esta carrera por la implantación alcanza cotas: varias plataformas cuentan ya entre 5 y 8 sitios operativos desde el primer semestre de 2021, con objetivos declarados de 40 a 50 unidades por actor en las grandes metrópolis.

Este crecimiento exponencial se basa en una afluencia de capitales sin precedentes. En 2021 se invirtieron cerca de 1.800 millones de euros en start-ups del sector de la entrega rápida. Algunas empresas levantan más de 500 millones de dólares en una sola ronda, mientras otras superan el mil millones de dólares en el año. Las valoraciones alcanzan niveles vertiginosos, superando a veces los 6 o 7 mil millones de euros para empresas cuya rentabilidad sigue siendo en gran parte hipotética.

A escala mundial, el fenómeno toma proporciones industriales. Algunos grupos explotan más de 200 dark stores, alimentados por almacenes centrales que orquestan la distribución sobre vastos territorios urbanos. Esta lógica de red transforma progresivamente los centros urbanos en mallas logísticas ultra-densas, donde cada barrio dispone de su propio micro-almacén de proximidad. No hace falta dibujártelo: para un logístico se convierte en una pesadilla (o en un reto 😉).


La entrega del último kilómetro desde los dark stores representa hasta el 41% de los costes de la supply chain.


Las fragilidades económicas del modelo

Tras la efervescencia mediática y financiera, los dark stores se enfrentan a la dura realidad económica del sector retail. Más específicamente el margen neto del e-commerce alimentario oscila estructuralmente entre el 1,5% y el 4%. El último kilómetro representa por sí solo hasta el 41% de los costes de la supply chain. En este contexto cada euro cuenta, y la ecuación económica de los dark stores sigue siendo delicada de equilibrar.

El coste de la entrega ilustra perfectamente esta tensión. Raramente absorbido totalmente por el distribuidor, varía de 1,80€ a más de 3€ para el consumidor, con umbrales de gratuidad alrededor de 35 a 40€ de cesta. A pesar de estas tarifas, el repartidor realiza casi siempre una entrega única, sin mutualización de ruta. Esto limita drásticamente las economías de escala y pesa sobre el modelo de negocio. Es una ineficiencia logística. Y en este jueguito la entrega ultra-rápida desde dark stores es difícilmente competitiva con modelos que ofrecen plazos más largos (1-2 horas o en franja). Este último modelo muestra de hecho cestas medias significativamente más altas, entre 60 y 100 euros, y logra alcanzar la rentabilidad en ciertos mercados.

La carrera por la rapidez, aunque seduce a los consumidores, genera por tanto sobrecostes considerables que los actores tienen dificultades para repercutir íntegramente. Esta contradicción fundamental entre promesa comercial y viabilidad económica explica en parte por qué muchos pure players del quick commerce atraviesan turbulencias financieras a pesar de rondas récord y por qué mercados enteros se han cerrado al quick commerce.

Pero no es todo. A la ecuación financiera se suman también dificultades regulatorias. Los dark stores se convierten en una molestia para los residentes, lo que ha obligado a las ciudades en muchos países a legislar.

Los dark stores combatidos por los políticos

La implantación masiva de los dark stores no pasa desapercibida en el paisaje urbano. En 2021 el 18% de los distribuidores declaraba instalar estos nuevos formatos y el 14% ya lo había hecho. Pero esta expansión suscitó resistencias importantes que obligaron a los legisladores de varios países a reaccionar. En varias grandes ciudades europeas los municipios reclasificaron jurídicamente los dark stores como almacenes logísticos. Esto tuvo como efecto restringir su implantación en los centros urbanos o imponer normas urbanísticas más estrictas.

Esta dinámica conflictiva también se observa fuera de Europa. En India, donde el quick commerce se desarrolla a gran velocidad en las metrópolis, algunas ciudades prohibieron pura y simplemente los dark stores en zonas residenciales o comerciales tradicionales. El objetivo de las autoridades indias es claro. Hay que proteger a los pequeños comercios locales, muy importantes para la sociedad india, frente a esta competencia considerada desleal. Estas decisiones obligan a las plataformas a cerrar o relocalizar sus sitios, ilustrando la dificultad de conciliar innovación logística y preservación del tejido comercial existente.

Estas tensiones revelan una cuestión más profunda: el enfrentamiento entre un modelo económico basado en la velocidad, los datos y la centralización logística, y equilibrios urbanos, sociales y económicos locales a menudo frágiles. Los dark stores transforman el uso del espacio urbano, convirtiendo antiguos comercios de proximidad en almacenes cerrados al público. Esta mutación cuestiona la propia concepción de la ciudad comercial y de la vida de barrio.

La cuestión medioambiental: ¿hacia una entrega más verde?

La cuestión medioambiental emerge progresivamente como un desafío mayor para los dark stores. Si solo el 8% de los consumidores declara haber probado ya una entrega eco-responsable, esta proporción sube al 19% entre quienes reciben al menos un paquete por semana. Aún más alentador: el 50% de ellos está dispuesto a pagar más por un servicio más respetuoso con el medio ambiente.

Sin embargo, la realidad operativa tiene dificultades para seguir estas buenas intenciones. Solo el 21% de los decisores de la distribución ha destinado realmente un presupuesto para reducir el impacto medioambiental de la entrega. El recurso a bicicletas y bicicletas de carga eléctricas avanza, pero choca con limitaciones de capacidad y disponibilidad, especialmente para cestas alimentarias voluminosas o productos frescos que requieren cadena de frío.

Esta contradicción entre aspiraciones ecológicas y limitaciones operativas ilustra la complejidad del desafío medioambiental. Los dark stores, al acercar los stocks a los consumidores, reducen teóricamente las distancias de entrega. Pero la multiplicación de los sitios y la individualización de las entregas pueden paradójicamente aumentar la huella de carbono global del sistema. La optimización medioambiental requiere por tanto un enfoque sistémico, integrando localización de almacenes, modos de transporte y mutualización de rutas.

¿Perspectivas de futuro?

Hoy los dark stores se han vuelto más raros, al menos en medio urbano. Las cadenas de supermercados clásicos aún los utilizan para la preparación de pedidos pero no se trata de dark stores del mismo tipo que los abiertos durante el gran período del quick commerce.

Lo que está claro es que los dark stores, como último eslabón de la entrega local, han demostrado la viabilidad operativa de la entrega ultrarrápida y han contribuido a modificar durablemente las expectativas de los consumidores. Pero también se han topado con barreras económicas, regulatorias y medioambientales que cuestionan su modelo a largo plazo. Además han desaparecido casi al mismo tiempo que el quick commerce en algunos países.

Si existe un futuro para los dark stores urbanos, probablemente se jugará en la capacidad de integrarse armoniosamente en el ecosistema urbano. El equilibrio entre eficiencia logística y respeto de los equilibrios locales es además indispensable. Esta integración pasa evidentemente por una mejor regulación, optimización medioambiental y una viabilidad económica finalmente demostrada. El desafío es de envergadura, pero las apuestas – transformación del comercio urbano, evolución de los modos de consumo, planificación de las ciudades – justifican plenamente la atención prestada a este fenómeno en plena mutación.

pregunta por qué why banner

Preguntas frecuentes sobre los dark stores

¿Qué es exactamente un dark store?

Un dark store es un micro-almacén urbano cerrado al público, optimizado para la preparación rápida de pedidos online. A diferencia de una tienda tradicional, no recibe clientes sino que sirve únicamente para almacenar y preparar productos para entrega a domicilio o recogida. Estos espacios de 150 a 300 m² proponen generalmente entre 1.500 y 2.500 referencias, mucho menos que un supermercado clásico, pero permiten una preparación de pedido en solo 3 a 4 minutos.

¿Por qué los dark stores se desarrollaron tan rápidamente?

Su explosión se explica por la convergencia de varios factores. Primero, la pandemia de Covid-19 aceleró la adopción del comercio alimentario online (+45% para entrega a domicilio en 2020). Luego, los consumidores urbanos buscan cada vez más rapidez: el 55% declara que una entrega en menos de dos horas reforzaría su fidelidad. Finalmente, los inversores financiaron masivamente el sector del quick commerce (del que los dark stores son componente esencial) con 1.800 millones de euros invertidos en 2021. Esto permitió una expansión geográfica récord antes de una fase de contracción igual de rápida.

¿Son rentables los dark stores?

Este es el punto débil del modelo. A pesar de cestas medias de 40€ (superiores a las estimaciones iniciales de 25€), la rentabilidad seguía siendo difícil de alcanzar. El último kilómetro representa hasta el 41% de los costes, y las tarifas de entrega de 1,80€ a 3€ no cubren siempre los costes reales. Los modelos con plazos más largos (1-2 horas) y cestas más altas (60-100€) lo hacen mejor, pero la promesa de entrega ultra-rápida sigue siendo económicamente frágil. Los dark stores se basaban por tanto en un modelo económico no sostenible.

¿Por qué algunas ciudades se oponen a los dark stores?

Los municipios temen varios efectos negativos: transformación de antiguos comercios de proximidad en almacenes cerrados al público, competencia desleal hacia los pequeños comerciantes locales, y modificación del uso del espacio urbano. Algunas ciudades europeas los reclasificaron jurídicamente como almacenes logísticos para limitar su implantación en los centros urbanos. En India algunas metrópolis los prohibieron incluso en zonas residenciales y comerciales tradicionales.

¿Cuál es el impacto ambiental de los dark stores?

El impacto es ambivalente. Por un lado acercan los stocks a los consumidores, reduciendo teóricamente las distancias de entrega. Por otro lado, la multiplicación de los sitios y la individualización de las entregas pueden paradójicamente aumentar la huella de carbono global del sistema. Solo el 21% de los actores ha destinado un presupuesto para reducir el impacto ambiental. El desarrollo de bicicletas de carga eléctricas avanza pero sigue limitado por restricciones de capacidad, especialmente para productos frescos voluminosos.

Estás al final de este artículo
Creemos que también le gustará

Publicado en las etiquetas Comercio minoristaComportamiento de los consumidoresComportement des consommateurs y en las categorías Estrategia